En los últimos años el concepto de salud ha cambiado mucho, ya no solo damos importancia a hacernos chequeos médicos y análisis rutinarios para asegurar que nuestra salud va viento en popa, cada vez damos más importancia a nuestra alimentación y a nuestra salud mental.

Una persona saludable es aquella que se cuida físicamente a través de la alimentación, el deporte y los buenos hábitos, pero también aquella que cuida sus emociones: gestión del estrés y la ansiedad, estrategias de afrontamiento, capacidad para solucionar los problemas, evitar las adicciones…

Pero no es todo tan fácil. La industria alimentaria ha cambiado la forma en la que nos relacionamos con la alimentación, han creado muchos productos que erróneamente llamamos alimentos, aumentando el número de personas con obesidad y sobrepeso. Según la OMS ya en 2016 habían más de 1900 millones de adultos con sobrepeso en todo el planeta, escalofriante.

Estos nuevos y malos hábitos alimentarios están pasando factura no solo físicamente aumentando el número de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, problemas óseos, musculares… también aumenta el número de personas con algún trastorno mental como puede ser la ansiedad y la depresión.

Nuestra alimentación es básica para un buen estado de salud mental, es el combustible que necesita nuestro organismo para funcionar, si el combustible no es bueno nuestra salud tampoco.

¿CÓMO SE RELACIONA LA ALIMENTACIÓN CON NUESTRA SALUD MENTAL?

Una mala alimentación va a favorecer una disbiosis a nivel intestinal. Para entendernos, hay que recordar que en la última década se ha descubierto y cada vez se le da más importancia a nuestro segundo cerebro, nuestras tripas.

En ellas encontramos la microbiota que es el conjunto de bacterias, hongos, levaduras, virus y arqueas que viven en nuestro interior y que va a formar una barrera a nivel intestinal evitar la entrada de agentes patógenos, y a la vez juegan un papel importantísimo en la degradación de proteínas e HC, sintetizan vitaminas,  permiten la absorción de oligoelementos

En fin, el estado de nuestra microbiota depende (a parte de otros factores) de la alimentación, si no me alimento bien, esa microbiota no funciona bien.

¿Y POR QUÉ ESTO ES IMPORTANTE PARA NUESTRA SALUD MENTAL?

Porque dos de los principales neurotrasmisores para nuestro bienestar emocional se producen en nuestro intestino: la Serotonina y la Dopamina.

El 90% de la Serotonina se produce en nuestro intestino, su déficit lo vamos a notar enseguida no solo en nuestro ánimo sino también en la calidad de nuestro sueño, pues la serotonina es la precursora de Melatonina, otra hormona que segregamos por la noche y nos induce el sueño.  A menor Serotonina, menor Melatonina y peor sueño lo cual lleva a más posibilidad de padecer estrés, ansiedad, depresión, insomnio

¿QUÉ APORTA LA PSICOLOGÍA A TODO ESTO?

Es importante cuidar nuestra salud mental empezando también por la alimentación. Nuestro cuerpo y mente están en constante comunicación,  por eso es fundamental que las personas que desean cambiar sus hábitos alimentarios cuenten también con profesionales de la psicología como Naira León psicóloga especialista en psiconutrición en Vecindario, para mejorar nuestra relación con la alimentación, adquirir estrategias para alcanzar nuestros objetivos alimentarios y herramientas para gestionar mejor nuestras emociones.

La persona que tiene malos hábitos alimentarios estará más expuesta a emociones desadaptativas duraderas en el tiempo.

Por eso es importante como profesional seguir reciclándose y actualizándose para estar al día en consulta y ofrecer el mejor servicio a nuestros pacientes. De hecho, en nuestro centro de psicología en Vecindario, Gran Canaria, llevamos más de 10 años formando a profesionales por ejemplo con cursos como el de Psiconutrición aplicada a la consulta.

Naira León Acosta
Centro de Psicología Aquiles
Vecindario, Avda. de Canarias 225, 2ªC
www.psicologia-aquiles.es