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¿Es la repostería saludable la panacea?

¿Es la repostería saludable la panacea?

¡Buenos días nutfiteros!

 

Primero quiero hacer una introducción muy breve comparando la respostería casera y la ultraprocesada, dejando para más tarde la repostería saludable.

En este caso la diferencia está en los ingredientes utilizados: harina refinada vs harina integral, grasas vegetales de poca calidad vs AOVE… pero el azúcar no es sustituido, y si lo es, será por agave, azúcar de coco, azúcar integral, azúcar moreno, panela, así que se siente, sigue siendo AZÚCAR pero con nombres más “bonitos” (y más caros). Nos guste o no seguimos teniendo un producto poco saludable y muy palatable. Que en un momento dado te apetece y te vas a la mejor pastelería del mundo/te lo haces en casa antes que al supermercado a comprarte unos bollos, pues vale, pero aunque tenga “mejores ingredientes” nutricionalmente sigue siendo un producto nulo.

Esta vez no quiero hablar de eso. Quiero hablar del auge de la “repostería saludable”, las tortitas de avena, las galletas, los bizcochitos endulzados con plátano/dátiles, los helados…, porque se nos esta yendo un poco de las manos.

 

Ya cualquier día es una excusa para literalmente atiborrarnos de “cosas saludables”, ¿qué sentido tiene entonces remplazar uno por otro? , ¿dónde entra aquí el cambio de hábitos y la educación nutricional?, entonces, ¿Cómo me doy yo cuenta de si tengo una dependencia a este tipo de productos?

 

Tenemos que pensar cuando , como, cuanto y por qué.

 

🔎¿Cuándo lo como? Es decir, aquí hablamos de frecuencia. Una vez al mes, una vez a la semana, todos los días…

 

🔎¿Cómo lo como? No me hace falta endulzarlo, lo necesito endulzar siempre con edulcorante/fruta deshidratada/plátano, lo endulzo de vez en cuando. Lo como con ansiedad, sin ansiedad, rápido, lentamente para disfrutar de cada sabor…

 

🔎¿Cuánto como? Una ración, dos, varias, no me controlo la cantidad ya que está hecho con alimentos saludables.

 

🔎¿Por qué lo como?  Me apetece, me evade de un día malo, me lo como porque me hace sentir mejor, me lo como porque siento ansiedad, porque estoy acostumbrado al sabor dulce…

 

Aquí viene un poco la cosa. Habitualmente en los cambios de hábitos los nutricionistas/dietistas damos este tipo de recetas para que las personas tengan opciones mejores a la hora de que les apetezca dulce… pero

Respondiendo a estas preguntas podemos ver el apego que tenemos por estos productos.

 

😑 ¿Se puede comer todos los días?

Bajo mi criterio: no. Si estamos intentando reeducar nuestro paladar, ¿de qué me sirve seguir dándole ese chute todos los días?, no nos engañemos, siguen siendo elaboraciones muy palatables que hechos con asiduidad pueden desplazar la ingesta de otros alimentos.

 

😥¿Pero sacian?

Aquí viene otra cuestión, por ejemplo, nos hacemos unas tortitas que lleven: huevo, plátano, harina de avena integral, leche/bebida vegetal… y algunas veces añadimos alguna onza de choco, compota de manzana y canela o frutos del bosque, siendo realistas las tortitas las apilas y te las comes de una asentada con toppings o sin ellos. ¿Te comerías todo de una por separado? Un huevo, la leche, 40 gr de avena, el plátano, una manzana, una onza de chocolate… ¿Qué te iba a saciar más? Probablemente la segunda opción. En un momento de descontrol se nos podría ir de las manos facilmente las cantidades de estos procesados, comiendo más de lo que debiéramos o pudieramos.

 

😦¿Entonces es buena o mala la repostería saludable?

Pues depende del cuando, cómo, cuanto y por qué.

Si un día decides hacerte un bizcochito, si no te hace falta siempre endulzarlo o lo endulzas pero no a lo bestia, como pasa con algunas recetas que recorren las redes sociales cargadas de 10 dátiles para una ración, y sobre todo porque te apetece de verdad o tienes ganas de algo “dulce”, adelante.

Si recurrimos asiduamente a estas elaboraciones podemos engañar a nuestro cerebro pero nos estaremos engañando a nosotros mismos. En un momento de ansiedad o nervios nuestro cerebro que es un puñetero nos dice “dame algo palatable para que te pueda hacer sentir mejor”, si, puedes dárselo una vez, pero al final si siempre que estamos mal recurrimos a esto, ese siempre será tú sistema de recompensa. Es decir:

Estoy mal—me hago unas tortitas– me siento bien por comer algo palatable y a la vez saludable. Cambiar la repostería ultraprocesada por repostería “saludable” no cambiaría el problema en tu sistema de recompensa a largo plazo.

Si lo sustituyéramos por esto, que cuesta más, otro gallo cantaría:  Estoy mal – salgo a hacer ejercicio/me pongo a leer un libro – me siento bien. Pero soy consciente de que a veces es difícil y de que todos podemos llegar a pecar.

Para mi es algo peligroso no explicar a las personas que tienen esta alternativa para cuando les apetezca, pero que no lo conviertan en algo cotidiano, porque se puede convertir en un problema.

Claro esta que cuando alguien tiene mucho apego por la repostería ultraprocesada sustituirla por esto, está genial y es un paso, pero es que se tiene que ver así, como un paso para el desapego al consumo de productos palatables diarios, hasta llegar a consumirlos ocasionalmente.

 

🌟 Conclusión: Tenemos que ser conscientes de que la frecuencia con la que consumimos estos procesados debe ser esporádica, ya que estén hechos con materias primas no los convierten de consumo diario. Es bueno tener recursos, sobre todo al principio del camino,  pero debemos ir aprendiendo después de sustituir ciertos ultraprocesados a comer conscientemente y sobre todo escuchando a nuestro cuerpo.

 

Nuria Arias

Dietista en Nut&Fit



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