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¿Qué es la psoriasis? Causas, síntomas y opciones naturales

¿Qué es la psoriasis? Causas, síntomas y opciones naturales

Actualizado: febrero 2026 · Tiempo de lectura: 8 min

La psoriasis afecta a entre el 2% y el 3% de la población mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud. En España, se estima que más de un millón de personas convive con esta enfermedad crónica de la piel. A pesar de su frecuencia, sigue rodeada de confusión: muchos la confunden con una simple sequedad cutánea o incluso con algo contagioso (no lo es). En esta guía explicamos qué ocurre realmente en la piel, por qué aparece y qué alternativas existen para controlar los brotes.

¿Qué ocurre en la piel cuando hay psoriasis?

En condiciones normales, las células de la epidermis se renuevan en un ciclo de unas 4 semanas. En la psoriasis, el sistema inmunitario envía señales erróneas que aceleran ese ciclo a tan solo 3 o 4 días. Las células nuevas llegan a la superficie antes de que las antiguas hayan tenido tiempo de desprenderse, formando placas gruesas, escamosas y enrojecidas.

La psoriasis no es un problema superficial. Es una enfermedad autoinmune sistémica, lo que significa que el trastorno parte del interior del organismo. Las células T del sistema inmunitario atacan por error a las células sanas de la piel, provocando inflamación crónica. Por eso los tratamientos que solo actúan en la superficie (hidratantes simples, por ejemplo) resultan insuficientes para muchas personas.

Causas y factores desencadenantes

La causa exacta de la psoriasis sigue sin conocerse al completo, pero la investigación apunta a una combinación de predisposición genética y factores ambientales:

  • Genética: Si uno de los padres tiene psoriasis, el riesgo de desarrollarla ronda el 10%. Si ambos la padecen, sube por encima del 40%. Se han identificado más de 80 loci genéticos asociados, la mayoría relacionados con la regulación del sistema inmunitario.
  • Estrés: Es uno de los desencadenantes más frecuentes. El estrés psicológico activa la liberación de cortisol y citocinas proinflamatorias que pueden iniciar o empeorar un brote.
  • Infecciones: Las infecciones estreptocócicas de garganta son un detonante conocido de la psoriasis guttata, especialmente en niños y adultos jóvenes.
  • Clima: El frío y la sequedad ambiental del invierno agravan los síntomas. La exposición moderada al sol suele mejorarlos.
  • Medicamentos: Betabloqueantes, litio, antipalúdicos y algunos antiinflamatorios pueden desencadenar brotes en personas predispuestas.
  • Lesiones cutáneas: El fenómeno de Koebner describe la aparición de placas de psoriasis en zonas de piel que han sufrido un traumatismo (corte, quemadura, rascado).

Tipos de psoriasis

No todas las psoriasis se manifiestan igual. El tipo más frecuente es la psoriasis en placas, pero existen otras formas:

  • Psoriasis en placas (vulgaris): Representa el 80-90% de los casos. Placas rojas bien delimitadas cubiertas de escamas plateadas, localizadas sobre todo en codos, rodillas, cuero cabelludo y zona lumbar.
  • Psoriasis guttata: Pequeñas lesiones en forma de gota distribuidas por el tronco y las extremidades. Frecuente en menores de 30 años, a menudo tras una infección de garganta.
  • Psoriasis inversa: Afecta a los pliegues cutáneos (axilas, ingles, bajo el pecho). Las lesiones son lisas, rojas y sin escamas visibles porque la humedad de la zona las elimina.
  • Psoriasis pustulosa: Aparecen pústulas (ampollas de pus estéril) sobre piel enrojecida. Puede ser localizada (palmas y plantas) o generalizada.
  • Psoriasis eritrodérmica: La forma más grave y menos frecuente. Afecta a más del 80% de la superficie corporal con enrojecimiento intenso y descamación generalizada. Requiere atención médica urgente.

Síntomas que van más allá de la piel

La psoriasis no se limita a las lesiones visibles. Muchas personas experimentan:

  • Picor intenso (prurito): Presente en más del 70% de los pacientes. Puede ser leve o tan intenso que interfiere con el sueño y la concentración.
  • Dolor y ardor: Las placas gruesas pueden agrietarse y sangrar, especialmente en zonas de movimiento como las articulaciones.
  • Artritis psoriásica: Entre el 20% y el 30% de las personas con psoriasis desarrollan inflamación articular. Puede afectar a cualquier articulación y, sin tratamiento, causar daño permanente.
  • Impacto emocional: La vergüenza, la ansiedad y la depresión son frecuentes. Varios estudios muestran que el impacto en la calidad de vida es comparable al de enfermedades como la diabetes o la enfermedad cardíaca.

Opciones naturales para el cuidado de la piel psoriásica

El tratamiento convencional incluye corticoides tópicos, análogos de vitamina D, fototerapia y medicamentos sistémicos. Pero muchas personas buscan alternativas naturales, ya sea como complemento o para las fases leves. Estas son las opciones con mayor respaldo:

Hidratación intensiva con ceramidas

La barrera cutánea de las personas con psoriasis está comprometida. Las ceramidas son lípidos naturales de la piel que ayudan a restaurar esa barrera, reducir la pérdida de agua transepidérmica y calmar la irritación. Los dermatólogos recomiendan hidratar la piel al menos dos veces al día, preferiblemente justo después de la ducha, para sellar la humedad.

Productos tópicos con ingredientes activos naturales

Existen cremas y geles formulados específicamente para pieles con psoriasis y eczema que combinan varios activos naturales. Productos como Sedopsorin utilizan ingredientes como extracto de chaga, ceramidas, pantenol y aceites vegetales para abordar varios aspectos a la vez: hidratación, barrera cutánea y alivio del picor. Este tipo de fórmulas resultan útiles como complemento del tratamiento prescrito por el dermatólogo.

Aloe vera

El gel de aloe vera tiene propiedades antiinflamatorias y humectantes. Varios ensayos clínicos han mostrado que las cremas con aloe vera al 0,5% pueden reducir la descamación y el enrojecimiento en psoriasis leve. Se aplica directamente sobre las placas, 2 o 3 veces al día.

Baños de avena coloidal

La avena coloidal forma una película protectora sobre la piel que reduce el picor y la inflamación. Se puede añadir al agua del baño (un puñado generoso) y permanecer en remojo 15 a 20 minutos. La FDA reconoce la avena coloidal como protector cutáneo.

Exposición solar controlada

La radiación ultravioleta B (UVB) ralentiza el crecimiento excesivo de las células cutáneas. Exposiciones breves (10 a 15 minutos) en las horas de menor intensidad pueden mejorar las lesiones. Nunca hasta quemarse: una quemadura solar puede provocar un brote grave por fenómeno de Koebner.

Hábitos que ayudan a controlar los brotes

  • Duchas templadas y cortas: El agua caliente reseca la piel y empeora la descamación. Limitar la ducha a 5-10 minutos con agua tibia. Usar jabones syndet (sin detergentes) o aceites limpiadores.
  • Hidratación inmediata post-ducha: Aplicar la crema hidratante o el producto tópico como Sedopsorin en los 3 minutos posteriores a la ducha, cuando la piel aún está ligeramente húmeda, para maximizar la absorción.
  • Gestión del estrés: Técnicas como la meditación, el yoga o simplemente caminar 30 minutos al día pueden reducir la frecuencia de los brotes.
  • Alimentación antiinflamatoria: Dieta rica en omega 3 (pescado azul, nueces), frutas, verduras y baja en alcohol y ultraprocesados. El alcohol es un desencadenante conocido de brotes.
  • No rascarse: Más fácil de decir que de hacer. Mantener las uñas cortas y aplicar frío local (una compresa fría o una bolsa de hielo envuelta en un paño) puede calmar el picor sin dañar la piel.
  • Ropa de algodón holgada: Las fibras sintéticas y la ropa ajustada pueden irritar las lesiones y provocar fenómeno de Koebner.

¿Cuándo consultar al dermatólogo?

Aunque los brotes leves se pueden gestionar con cuidados tópicos y hábitos, hay situaciones que requieren evaluación médica:

  • Las lesiones cubren más del 10% de la superficie corporal.
  • Hay dolor articular, rigidez matutina o hinchazón en los dedos (posible artritis psoriásica).
  • Los productos tópicos no consiguen controlar el picor ni la descamación tras varias semanas.
  • Las placas se agrietan y sangran con frecuencia.
  • La psoriasis afecta a zonas sensibles como la cara, los genitales o los pliegues cutáneos.
  • El impacto emocional es significativo: ansiedad, aislamiento social o insomnio por el picor.

Un dermatólogo puede ajustar el tratamiento con opciones como fototerapia, metotrexato, ciclosporina o biológicos según la gravedad del caso.

Preguntas frecuentes sobre la psoriasis

¿La psoriasis es contagiosa?

No. La psoriasis es una enfermedad autoinmune. No se transmite por contacto físico, ni por compartir ropa, toallas o piscinas. Persiste el estigma social, pero no hay ningún riesgo de contagio.

¿Tiene cura la psoriasis?

A día de hoy, no existe una cura definitiva. Sin embargo, los tratamientos actuales permiten controlar los síntomas y mantener la piel en buen estado durante largos periodos. Muchas personas alternan entre brotes y fases de remisión en las que la piel está prácticamente libre de lesiones.

¿Se puede prevenir un brote de psoriasis?

No al 100%, pero se puede reducir su frecuencia. Evitar los desencadenantes conocidos (estrés, alcohol, tabaco, lesiones cutáneas), mantener la piel bien hidratada y seguir una rutina de cuidado constante son las mejores estrategias preventivas.

¿Puedo usar cremas naturales junto con mi tratamiento médico?

En general, sí. Las cremas hidratantes y los productos con ingredientes naturales como Sedopsorin suelen ser compatibles con los tratamientos prescritos. Siempre es recomendable consultarlo con el dermatólogo, especialmente si se usan corticoides tópicos, para establecer un orden de aplicación adecuado.

¿El sol mejora la psoriasis?

La exposición moderada al sol suele mejorar las lesiones gracias a la radiación UVB. Pero el exceso de sol puede provocar quemaduras y empeorar la enfermedad. Lo recomendable es una exposición gradual de 10 a 15 minutos, con protección en las zonas sin psoriasis, y evitando las horas centrales del día.

Nota: Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre su piel o sus síntomas, consulte a su dermatólogo.